El vibrador de aguja penetra en el perfil granular de Córdoba con una energía que reorganiza las partículas. Desde la calle Cruz Conde hasta las naves del Polígono de Las Quemadas, el equipo de obra es un mástil hidráulico suspendido de grúa que emite ondas de presión lateral. El diseño no es solo un plano. Es la secuencia de malla, el amperaje de trabajo y la duración del ciclo por punto. En la capital cordobesa, con 325.000 habitantes a 120 metros de altitud sobre el Guadalquivir, la terraza fluvial cuaternaria responde bien a esta técnica. Ajustamos la energía de compactación según la fracción de finos de cada lote. Esto evita sobrecompactar y garantiza densidades relativas superiores al 70% en la zona de influencia de cada punto. Complementamos el diseño con ensayos CPT para calibrar la resistencia a la penetración antes y después del tratamiento.
La vibrocompactación bien diseñada en gravas del Guadalquivir reduce el potencial de asientos totales a menos de 25 mm para presiones de trabajo de 200 kPa.
