En la campiña cordobesa, la heterogeneidad del suelo es un reto constante. Encontramos desde gravas en las terrazas del Guadalquivir hasta arcillas expansivas en la vega. Sin un perfil granulométrico preciso, cualquier diseño de cimentación opera a ciegas. Nuestro ensayo completo —tamices más hidrómetro— cuantifica cada fracción: gravas, arenas, limos y arcillas. Para obra civil en Córdoba, esta curva es el punto de partida de la caracterización geotécnica. Complementamos el dato con un ensayo de límites de Atterberg cuando necesitamos afinar la plasticidad de finos, algo crítico en los suelos arcillosos del entorno del río.
La curva granulométrica define el drenaje, la compactación y la resistencia del suelo. Sin ella, cualquier cálculo es una estimación.
