Uno de los errores que más vemos en obra en Córdoba es asumir que un suelo arcilloso se comporta igual en seco que tras una lluvia intensa. Hemos recibido muestras de solares en la zona de Poniente donde el material parecía roca firme al excavar, pero al hidratarse perdía toda capacidad portante. En esos casos, saltarse los Límites de Atterberg es directamente jugar con el asiento diferencial de la cimentación, sobre todo en las margas y arcillas expansivas tan típicas de la campiña cordobesa. Cuando el proyecto requiere conocer el rango de humedad en que el suelo pasa de estado plástico a líquido, este ensayo deja de ser un trámite de laboratorio y se convierte en el dato que define el sistema de drenaje o la profundidad de una zapata correctamente dimensionada.
En las margas cordobesas, un índice de plasticidad alto no siempre es sinónimo de riesgo si se controla la humedad de compactación con el dato de Atterberg.
