El sistema se compone de aisladores elastoméricos con núcleo de plomo o dispositivos de péndulo de fricción que se instalan entre la cimentación y la superestructura. En Córdoba trabajamos con unidades de hasta 900 mm de diámetro, capaces de desplazamientos laterales de 400 mm. La calibración se realiza según la sismicidad histórica de la depresión del Guadalquivir. La eficacia del sistema depende de una correcta caracterización dinámica del subsuelo. Antes del diseño estructural conviene ejecutar un ensayo de MASW para obtener el perfil Vs30, y verificar la rigidez del estrato de apoyo con un ensayo CPT en el solar.
Un edificio con aislación de base en Córdoba reduce las fuerzas sísmicas entre un 60% y un 80% respecto a una estructura de base fija.
