La expansión de Córdoba hacia los terrenos de la vega del Guadalquivir ha multiplicado los proyectos subterráneos sobre depósitos cuaternarios de baja consistencia. La ciudad, asentada sobre un valle fluvial con potentes rellenos aluviales, plantea un desafío geotécnico singular: excavar túneles donde el nivel freático se encuentra a escasos metros de la superficie. La respuesta no está en fórmulas genéricas, sino en una campaña de reconocimiento que combine sondeos con correlaciones avanzadas. Para caracterizar la resistencia al corte sin drenaje, la ejecución de un ensayo CPT con piezocono permite obtener perfiles continuos de presión intersticial, fundamentales para predecir inestabilidades en el frente de excavación en suelos blandos de Córdoba.
El verdadero riesgo en un túnel bajo el nivel freático no es la rotura súbita, sino la deformación diferida que puede colapsar colectores y servicios urbanos en superficie.
